Colaboración educativa en la sociedad del conocimiento.
- La sociedad de la información y del conocimiento trae consigo nuevas exigencias al ámbito educativo y, en este sentido, Ferrández nos habla de la educación como “un todo mágico y siempre inacabado” (2000, p. 3). En realidad, estas exigencias recaen en todos los individuos que integran la sociedad y justifican la demanda de un aprendizaje permanente como proceso necesario para que las personas puedan aprender a lo largo de la vida, y atender los ámbitos y matices que conforman su desarrollo (OIT, 2000).
- Al hablar de compromiso social, establecemos relación entre institución educativa y comunidad o de comunidad de aprendizaje (Luján y Mora, 2009). Para Longwoth (2003), esta última implica que todos los miembros que la configuran deban reflexionar sobre la sociedad en la que se encuentran insertos para que puedan mejorar la realidad que les rodea. Como apuntan Domene y Morales (2005), la participación es relevante por dos motivos: porque se le considera un principio fundamental de la sociedad en la que vivimos (democracia) y porque se muestra como una necesidad educativa (objetivos/metas educativas). Intentar conocer la realidad participativa de los centros educativos nos traslada a un largo proceso de búsqueda que variará con el paso de los años.
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